martes, 11 de marzo de 2014

Acteón



La espanté. Me mostré
como solamente supe ser,
desde el primer mirar,
y al final la espanté.

Me espantó haberla espantado.
Me sentí sólo.
Me sentí solo a su lado;
pírricamente acompañado.

No me espanta hoy
haberme espantado ayer,
mil más profundos deseos son
mis veces volverme a espantar.
Espantarla de nuevo y reírse.
Y reírse al mirar.

Si mis huesos valieran
y mi carne lo fuera
dormiría en los brazos del griego,
con la frase más seria.

Ajeno en su día, Pirro
me dio la memoria.
Me he vuelto ironía,
hoy soy su segunda victoria.

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